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sábado, 11 de julio de 2015

Tingle - Por un puñado de rupias



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Sí, el de la nariz roja es el héroe del juego.
¡Hola a tod@s! Tras la última entrada dedicada a las aventuras (y penurias) del intrépido Prinny, en esta nueva entrada os voy a hablar de otro popular personaje secundario que también ha logrado tener su propio juego, y que además pertenece a una mis sagas de videojuegos favoritas: The Legend of Zelda. Qué decir que no se haya dicho ya de esta legendaria saga de Nintendo que lleva ya la friolera de casi 30 años narrándonos las aventuras del intrépido Link en su lucha contra las fuerzas del mal que acechan a Hyrule, una saga que ha venido millones y que cuenta en su haber con algunos capítulos que están considerados como algunos de los mejores videojuegos jamás creados, como son el caso de The Legend of Zelda: A Link to the Past, y más en concreto The Legend of Zelda: Ocarina of Time, dos clásicos atemporales que han recibido todos los premios y elogios habidos y por haber, y que aún después de tanto tiempo siguen influyendo a las nuevas generaciones. Por supuesto, 30 años dan para mucho, y ni siquiera esta obra maestra salida de una de las mentes más brillantes del panorama videojueguil, Shigeru Miyamoto, se ha librado de tener sus capítulos oscuros. Pero en esta entrada no voy a hablar del capítulo que muchos están pensando, que variará dependiendo de si es para bien o para mal, de hecho, el juego del que voy a hablar no es un juego “canónico” estrictamente hablando, y aunque es juego muy... especial, a falta de una mejor palabra para describirlo, la verdad es que guste o no, su calidad y originalidad son innegables. El juego es cuestión es un relativamente reciente spin-off de la serie titulado Freshly-Picked Tingle's Rosy Rupeeland. Veamos qué nos ofrece esta aventura protagonizada por el ser más avaricioso de todo Hyrule.


Don Rupia en persona.
Freshly-Picked Tingle's Rosy Rupeeland, editado en España como “Tingle el Pimpollo y el Vergel de Rupialandia” (de aquí en adelante Tingle en Rupialandia o no acabo nunca), es un Action-RPG desarrollado en exclusiva para Nintendo DS. A diferencia de la inmensa mayoría de juegos de la saga Zelda en los que siempre controlamos al apuesto Link, en este juego controlaremos a Tingle, personaje secundario que ha aparecido es varios capítulos de la saga y que da nombre a este juego. A diferencia de Link, Tingle no es un joven apuesto que parte en una importante misión para salvar al mundo de las tinieblas y rescatar a la bella princesa, no, nada de eso, Tingle es un vago rechoncho que con 35 años no ha dado un palo al agua en su vida y cuya única meta es pasarse el día tumbado rascándose su horondo trasero en su dúplex de solterón empedernido, o forever alone como se dice ahora, hasta que un día de repente Tingle escucha una voz, y su vida da un vuelco. La voz que escucha no es la de la conciencia, pues Tingle no parece tener ninguna, sino que resulta ser la voz de Don Rupia, el cual se ha puesto en contacto con Tingle para ayudarle a hacer algo de provecho con su vida. Don Rupia le dice a Tingle que existe un paraíso llamado Rupialandia en el que podrá estar con las mujeres más bellas y comer las comidas más sabrosas, y que lo único que deber hacer para poder acceder a ese paraíso es arrojar todas las rupias que encuentre en el manantial que hay cerca de su casa para hacer que la torre oculta bajo el manantial ascienda hasta Rupialandia y así poder acceder a la tierra prometida. Por supuesto, este canto de sirena es como música para los oídos de Tingle y hace que despierte en él una repentina fiebre del oro, o mejor dicho de la rupia, así que, enfundándose sus ajustadas mallas verdes y calzoncillos rojos para marcar bien su tipín de solterón, Tingle se pone en marcha para cumplir su nuevo objetivo (el único que ha tenido en toda su vida): reunir todas las rupias que pueda para poder acceder a Rupialandia y darse la vida padre
¡No sufráis nenas, Tingle ya está aquí!
hasta el fin de los tiempos, aunque como descubriremos a lo largo de la hilarante aventura que nos aguarda, no es rupia todo lo que brilla. Como podéis ver, Tingle y Link no tienen absolutamente nada en común, pero eso no quiere decir que Tingle no tenga sus armas, pues aunque Link cuenta con su destreza, fuerza y coraje, Tingle cuenta también con una virtud, bueno, más bien es un defecto, y además uno bien gordo, pero en el caso de Tingle es lo que le da fuerzas para hacer frente a todo lo que se interponga entre él y Rupialandia: la avaricia. Los que habéis jugado a los capítulos más recientes de la saga Zelda seguro que conoceréis bien de primera mano las tácticas usureras de Tingle a la hora de vendernos mapas, y es que la avaricia de Tingle no conoce límites. Vamos, el Tío Gilito es una hermanita de la caridad a su lado. Tingle hubiera sido capaz de hacer que Raúl fichase por el Barsa y Guardiola por el Madrid en un mismo verano. Para Tingle, hasta la última rupia cuenta, y hará todo lo que sea necesario para conseguir tantas como pueda, y ese será precisamente el tema central de la jugabilidad de este curioso juego: conseguir las rupias necesarias para poder ir a Rupialandia.


Habrá que arrojar monedas al manantial hasta que la torre alcance Rupialandia.


Visitaremos de nuevo al Gran Árbol Deku.
Como comentaba, Tingle en Rupialandia es básicamente un Action-RPG, aunque si os soy sincero, el juego es tan sumamente abstracto (el título lo dice todo), que es difícil encasillar del todo a este juego en un género en concreto. Para conseguir las rupias que Tingle necesita para poder ir a Rupialandia, tendremos que explorar el mundo mientras realizamos las tareas que nos serán encomendadas por los personajes que encontraremos a lo largo de nuestro camino, cada cual más estrambótico que el anterior. Además, al igual que pasa en los juegos tradicionales de Zelda, tendremos que completar también varias mazmorras repletas de puzles y acertijos para conseguir las gemas mágicas que necesitaremos para activar el portal que nos llevará a Rupialandia una vez la torre haya alcanzado la altura necesaria. Cada mazmorra contará con su propio jefe final, cada cual con sus propios puntos débiles que deberemos descubrir para poder derrotarle, tal y como pasa también en los juegos de la saga principal. Los jefes finales serán sin duda, como pasa en la mayoría de los Zelda, uno de platos fuertes del juego, pues son la mar de imaginativos y variados. Además de realizar tareas para otros personajes, Tingle también tendrá la opción de vender los objetos que encuentra a lo largo de sus aventuras para ganarse unas rupias extra, además de crear nuevos objetos combinando los que encuentre para venderlos después por un mejor precio. Para ello el juego cuenta con un curioso sistema de regateo, y es que en Tingle en Rupialandia todo tiene un precio. TODO. A diferencia de otros juegos donde siempre se nos ofrece un precio para todo, en Tingle en Rupialandia seremos nosotros los que ofrezcamos siempre un precio ya sea para comprar y vender objetos, e incluso hasta para obtener información importante o recompensas de los personajes no jugables, así que ya podéis olvidaros de esos amables personajes que están dispuestos a contarle todos los secretos a nuestro héroe así de buenas a primeras, no, en Tingle en Rupialandia, o sacas la rupias, o no te dan ni los buenos días. La verdad es que el juego no incluye ningún tipo de guía sobre cómo negociar, así que tendrá que ser el jugador el que juzgue siempre el valor de las cosas. Si tenemos suerte, conseguiremos una ganga, pero si nos pasamos de avariciosos, rechazarán nuestra oferta, eso sí, quedándose la cantidad que habíamos ofrecido “por las molestias causadas”, de hecho hasta podemos quedarnos sin recompensa después de completar una misión, así que si no tenemos cuidado, nuestro viaje a Rupialandia se retrasará más de la cuenta. En cuanto al sistema de combate, a diferencia de Link, que es un maestro en el manejo de la espada
Tingle en plena negociación.
y el arco, bueno, y de las bombas, y del bumerán, y... en fin, que Tingle simplemente se lía a hostias con el primer enemigo con el que entre en contacto cual niño de parvulitos con una rabieta, lo cual levantará la típica nube de polvo que podemos ver en muchos dibujos animados clásicos. Cuando esto suceda, deberemos tocar la pantalla táctil repetidamente para golpear a nuestro enemigo. Tingle no tiene salud como tal, sino que cuando pelea y los enemigos le hieren, pierde lo que más quiere en este mundo: sus preciadas rupias. Si nos quedamos sin rupias mientras peleamos, “moriremos”. Como veis, ni el sistema de combate se salva de ser estrambótico en este juego. Podremos contar con la ayuda de diversos guardaespaldas, bueno, si es que se les puede llamar así, porque vaya pintas se gastan algunos... Estos nos ayudarán a luchar contra los enemigos durante nuestras misiones, aunque por supuesto, siempre con rupias por delante, porque aquí eso de “luchar juntos por el bien” no cuela. A mejor sea el guardaespaldas, más dinero nos exigirá durante las negociaciones, aunque la verdad es que a veces algunos harán que te cuestiones si no es mejor ir solo... Los guardaespaldas actuarán por si solos, atacando a los enemigos cercanos o ayudando A Tingle en las peleas, e incluso ayudando con algunos puzles, y a diferencia de Tingle, los guardaespaldas sí cuentan con los típicos corazones de salud de la saga Zelda, y cuando estos se agoten, perderemos a nuestro protector.


El único poblado del juego, y viendo los habitantes, casi que mejor...


Lo que es decía, Tingle hará lo que sea por unas rupias...
En lo referente a los gráficos, Tingle en Rupialandia hace uso de unos sprites y escenarios en 2D muy detallados y coloridos, pero lo que más llama la atención es sin duda alguna el estilo artístico del juego, porque si raro es Tingle, más raro es aún el resto del elenco de especímenes que aparecen en el juego que parecen sacados directamente de un cuadro de Picasso, es más, yo creo que ni Picasso hubiera sido capaz de pintar algo así, lo que sumado a los “sonidos eclécticos” de la banda sonora, hará que más de una vez te preguntes si lo que estás fumando es solo tabaco. La verdad es que, mirando al juego en su conjunto, uno se plantea realmente en qué cojo*** estaban pensando los productores cuando estaban diseñando el juego, sobre todo teniendo en cuenta que es un spin-off de una de la franquicias más veneradas de los videojuegos , pues aunque la saga Zelda ha tenido sus experimentos, este es probablemente uno de los juegos más raros que ha producido Nintendo en su larga historia, de hecho tanto es así, que hasta Nintendo América decidió no editarlo en el mercado americano, algo que personalmente creo que fue un gran error, pues aunque el juego es realmente único en su especie, creo que es uno de los juegos más originales que Nintendo ha creado en muuucho tiempo, y que refleja claramente la filosofía innovadora de la compañía, una muestra más de que cuando Nintendo se anima es capaz de mucho más que más raciones de Mario, y eso es algo de admirar es unos tiempos en los que la creatividad suele estar amordazada por la todopoderosa demanda del mercado. De hecho, el juego fue un éxito en Japón, por lo que los japoneses pudieron disfrutar de una secuela también para Nintendo DS. A diferencia del primer juego, la secuela no era un Action-RPG, sino una... “aventura”, por describirlo de alguna manera, porque el juego es aún más raro que el que acabo de comentar, supongo que demasiado raro como para que incluso esta vez hasta Nintendo Europa se decidiera a no editar el juego. Sea como sea, si tenéis una DS (o 3DS) y tenéis ganas de probar algo realmente distinto, os recomiendo este juego al 100%, es un juego realmente difícil de explicar con palabras, pero que para bien o para mal, estoy seguro de que no os dejará indiferentes, y además está en completo y perfecto castellano. ¡Que lo disfrutéis!

¿Conocéis el refrán "eres más raro que un perro verde"? Pues Tingle tiene uno...

VÍDEO GAMEPLAY: https://www.youtube.com/watch?v=LVJOpCcntU4


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